Razones y propósitos

El blog nace porque echo en falta reflexiones puras sobre intervención social, sobre la esencia de los servicios sociales y el trabajo social. Sobre las necesidades reales de las personales, no de las alternativas que proponemos en función de las carteras de servicios. Vista la norma, ¿qué puedo hacer para mejorar, dónde están los límites reales?
¿Son un soñador?, Siiiiiiiii, comprometido, esforzado. El trabajo social lo entiendo como una forma de vida... "que pringao", pues también. Todavía creo que las cosas pueden cambiar. Mi hijo adolescente trata de convencerme de que no podemos hacer nada, ¡no fastidies!. Podemos hacer poco, pero hay que intentarlo y cada cierto tiempo se lo voy demostrando con evidencias empíricas. Él y su hermano son los mejores ejemplos, también mi compañera cuando treinta años después de habernos conocido cambiamos de la pasión a la racionalidad, cómplices en un proyecto de vida común.
Quiero escuchar las voces y pensamientos de quienes estamos en primera linea y hablamos con y de personas, no de números de expedientes. En ese espacio donde la falta de recursos debe ser suplida con la generosidad y la creatividad, con la búsqueda de soluciones o al menos alternativas a partir de aprendizajes vitales, de cómo realmente funciona el mundo. Donde nosotros/as somos el recurso capaz de articular todos los demás. A menudo se confunde cambio (modificaciones parciales casi imperceptibles pero que marcan diferencia) con transformación (algo nuevo diferente del todo).
para compartir algunas de las reflexiones que surgen en el desempeño de mi trabajo y de la investigación en el marco del doctorado.
Nuestra profesión necesita ocupar suespacio frente a otras disciplinas que pretenden darnos sentido. Mi objetivo es reivindicar lo propio de la intervención social. Tenemos una forma de hacer específica basada en la interacción con las personas y esto requiere de métodos y metodológicas. Las relaciones causa-efecto se tornan múltiples y habitualmente en fenómenos circulares retroalimentados donde nuestra investigación y valoración se pregunta por dónde comenzar la intervención par que sea lo má útil posible.
Los instrumentos de valoración que conozco son todavía interpretativos más que descriptivos. Orientan la intervención, pero no detectan la cuestión o cuestiones básicas donde modificar las situaciones e iniciar procesos de cambio en profundidad y sostenibles.
Por último, nace como una forma de reflexión pública que pueda ser contrastada, enriquecida y enriquecedora.
Javier Vergara (mi director de tesis) señala que la educación es una forma de donación, de dar y recibir, de entrega mutua y voluntariedad. En honor a estas palabras pretendo compartir lo que he aprendido y vaya aprendiendo.

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