domingo, 1 de octubre de 2017

Breve reflexión ante el espacio sociosanitario en Navarra II

Breve reflexión ante el espacio sociosanitario en Navarra II.
Ejemplo de sociosanitario en zona rural

En la entrada anterior se plantearon algunos retos, problemas y dificultades del espacio sociosanitario. Reflexionando al respecto siguen surgiendo numerosos interrogantes y cada uno de ellos, sin ser difíciles, requieren soluciones complejas (proceso secuenciado de cierta amplitud temporal), disponibilidad de recursos y su sostenibilidad. Recordemos que en servicios sociales existe el copago.

Son los sistemas de salud o servicios sociales quienes, generalmente, detectan a las personas susceptibles de atención. Bien desde su domicilio o entorno, servicios sociales, centros de salud u hospitales de referencia.

Una vez contactado el caso será preciso concretar sus necesidades, qué parte puede cubrir la persona o su entorno si lo hay, y qué falta por atender. En esto habrá que tener en cuenta las preferencias de la persona.

Desde dónde, con qué recursos y durante cuánto tiempo han de ser atendidas, quién y cómo se establece el continuo de cuidados que los garantice. ¿Acudiremos cada servicio en función de nuestra disponibilidad?, ¿tendremos en cuenta las franjas horarias donde podemos contribuir a su permanencia en el domicilio garantizando el máximo de tiempo de atención y apoyo? En el vídeo  al llegar a la 1:22:45 de la película hay un ejemplo que puede ilustrarlo.

Salud y Servicios Sociales asumimos la responsabilidad de diagnosticar y concretar las necesidades de la persona, valorando su previsible evolución. Aquí será necesario acordar qué instrumentos de valoración usaremos los diferentes profesionales, ¿serán comunes, serán compartidos?  Será preciso tener en cuenta diagnósticos, necesidades y tiempos de atención. ¿Cuál de los dos departamentos asumirá está responsabilidad, se creará una nueva entidad?
Se entiende que una parte de la atención sociosanitaria, la propia de la atención primaria social -servicios de atención a domicilio-, ¿debe prestarse desde las entidades locales que ya la venimos asumiendo?, ¿Aprovechamos sus servicios, los desarrollamos?, ¿Es necesario crear otros nuevos dependientes de la comunidad autónoma o de otras entidades supramunicipales (comarcas)?.
Lo que hay actualmente son entidades sociales de carácter supramunicipal (mancomunidades) con una demarcación geográfica a través de zonas básicas con extensiones relativamente grandes (media de 218 km2). Aunar servicios de atención mayores supone centralizar equipos por zonas que según las áreas de servicios sociales actuales (2014, documento interno Departamento de Derechos Sociales, elaborado por el Servicio de Planificación e Infraestructuras a a partir de datos del instituto de estadística de Navarra), son:
1.     Noroeste: casi 51.000 habitantes en una superficie de casi 1.500 km cuadrados.
2.     Noreste: poco más de  20.000 hab. repartidos en 2.556,8 km2.
3.     Pamplona y Comarca: 357.957 hab. en una superficie de 1.196,7 km2.
4.     Estella: prácticamente 71.000 hab. en 1.931,3 km2.
5.     Tafalla: 45.558 hab. en 1.424,2 km2.
6.     Tudela: más  95.000 hab. en casi 1.013 km2
Con esta dispersión parece más razonable, en lugar de constituir un nuevo servicio, utilizar los que hay, reforzarlos y ¿revisar su gestión, redefinirla, mantenerla, ampliarla?, en principio por zonas básicas.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Breve reflexión ante el espacio sociosanitario en Navarra I

Breve reflexión ante el espacio sociosanitario en Navarra I

El desarrollo del espacio sociosanitario plantea una serie de:

Retos: hacer confluir dos sistemas con tareas diferentes y el encargo común de mejorar la calidad de vida de las personas garantizando el continuo de cuidados desde el domicilio hasta el regreso a la autonomía domiciliaria, pasando por los diferentes recursos sanitarios o sociales.

Problemas: relacionado con los recursos suficientes para dar respuesta a las necesidades que se pretende atender, en especial los relacionados con la cronicidad.

Dificultades: cómo gestionar los equipos existentes, unificar criterios, objeto y objetivos, determinación de tareas y responsabilidades, espacios y tiempos de atención o intervención.
Hacer confluir dos sistemas diferentes es posible cuando nos centramos en la atención a la persona  y hacemos un reparto de tareas acorde con las funciones de las y los diferentes profesionales implicados y las instituciones a las que pertenecen. El hilo conductor de este proceso es el continuo de atenciones que precisa la persona desde su domicilio y que permitan regresar al mismo con la adecuada calidad de vida.

La suficiencia y sostenibilidad de los recursos para responder a las dificultades de la población, especialmente aquellos en los que previsíblemente serán a largo plazo, es una cuestión escasamente abordada. Únicamente se alerta de la dificultad, de costes. Para ingresos residenciales hay mecanismos para garantizar ese recurso (establecimiento de garantías con falta de recursos económicos) . En la atención domiciliaria no son posibles procedimientos de este tipo, se limitan a ayudas, más bien escasas, derivadas de la Ley 39/2006.

Si nos fijamos en el deseo de las personas, raramente manifiestan el de ir a una residencia. Habitualmente prefieren permanecer en su domicilio. Poco después de 2006 hicimos una ronda de charlas para informar sobre las ayudas para la dependencia. Presentábamos un vídeo con la pregunta de ¿dónde preferís estar?. Aquí os lo dejo.

Como queda de manifiesto en el video la mayoría de las personas mayores prefieren seguir en su casa. Debo admitir que puede existir cierto sesgo en las personas que manifiestan este deseo. Todas están en su domicilio. ¿Si hubiera hecho está pregunta en una residencia? Casi con total seguridad la respuesta hubiera sido similar.

En mi experiencia profesional ir a una residencia no es un dilema: ¿voy no voy?, “this is the question”. Tampoco es una decisión evidente, necesaria y por lo tanto sencilla para quien debe tomarla, algo que suele estar más claro en temas de salud. En lo social, habitualmente, es preciso demostrárlo.

Ir a una residencia es una decisión que rompe el ciclo vital de la persona. Se vive como algo definitivo que nos acerca a un final: ¿vida, libertad, amigos y amigas, …?.

Diría que es una auténtica debacle. Así se convierte en una intervención social. Es algo similar a un ingreso hospitalario, incluso puede ser su continuidad, algo eventual, pero no es vivido de igual manera. Este es uno de los puntos fuertes del espacio sociosanitario: el continuo de cuidados para mantenerles en su domicilio el mayor tiempo posible:


    jueves, 18 de mayo de 2017

    ¿Para qué sirve una escala?, el inicio de la intervención

    Todo proceso de desarrollo exige una valoración previa. Una "fotografía" de la situación que permita conocer las fortalezas, los problemas, dificultades y limitaciones de la persona en los inicios de la intervención social. Descubrir qué es necesario cambiar y las potencialidades dónde podemos apoyarnos para ello.
    Una buena manera de realizar la valoración social es utilizar un cuestionario. Éste, de manera ordenada, nos ayuda a recoger información a través de ítems.  Su puntuación determinada, acordada por expertas, alimenta una escala que sitúa a la persona valorada en un determinado rango u orden.
    Una escala es una "serie graduada u ordenada de cosas según cierto criterio" . La Real Academia Española la define en sus acepciones 2 y 3 como una "sucesión ordenada de valores distintos de una misma cualidad" y como una "graduación empleada en diversos instrumentos para medir una magnitud".  En nuestro caso es la situación de fortaleza social en contraposición a la vulnerabilidad.
    Sirve para conocer la situación de una persona en un entorno determinado, en este caso el domiciliario. 
    La escala referida se denomina escala "Básika: instrumento de valoración social domiciliaria y comunitaria" (esperamos que esté disponible en junio de 2017). Es de aplicación en el ámbito domiciliario, el entorno más inmediato donde la persona desarrolla su vida cotidiana. En aquellos casos que sea previsible realizar una intervención en profundidad, a medio o largo plazo. 

    1. Objetivo de la Básika: 

    • Analizar la situación social de la persona valorada respecto a nueve dimensiones: personal, salud, autonomía, familia y convivencia, relaciones sociales, vivienda y entorno, economía, provisión de cuidados y persona cuidadora.
    • Conocer su grado de afectación social, visión de conjunto para detectar la prioridad en la intervención.
    • Recoger y compartir información.
    • Estructurar informes y elaboración en detalle.
    • Aportar datos para la priorización de los casos.
    • Establecer plan de intervención según afectación.
    • Evaluación y seguimiento del impacto de la intervención.

    2. Población diana: personas adultas en atención domiciliaria o incluidas en el espacio sociosanitario, en situación de incapacidad laboral (transitoria o permanente), jubiladas o pensionistas.
    3. Instrucciones para realizar la Básika:
    La estructura por dimensiones permite realizar valoraciones específicas en función de las necesidades detectadas por el o la profesional que la aplica o las posibilidades de intervención estimadas. Por lo tanto, el cuestionario puede rellenarse al completo o por dimensiones.
    Se realiza en un contexto de entrevista en profundidad y observación directa, recogiendo la información. Si lo estimamos necesario podemos contrastarla con la persona valorada u otras de referencia que nos parezcan interesantes o necesarias (familiares, vecinos, otros profesionales, etc.). 
    Siempre que sea posible deben recogerse datos objetivos o fiables. En caso de duda en la información sometida a contraste se prioriza la opinión profesional motivada. Otra opción sería preguntar las puntuaciones y sacar una media con el número entero que más se acerque al valor. Preferiblemente mediante triangulación o bien con tres personas de referencia diferentes o valorada por el mismo profesional en tres momentos temporales distintos. Este caso sería extremo.
    Ficha: recoger datos personales demográficos y de identificación del sujeto valorado.
    La escala se alimenta del cuestionario compuesto por 69 ítems, 65 de ellos no puntúan (26, 31, 48 y 62) y son informativos. El resto debe ser el o la profesional que valora quien según la observación directa realizada y la entrevista domiciliaria puntúe cada uno de los ítems entre 0 puntos para las situaciones adecuadas, 1 para las que presentan alguna dificultad y 2 para las que suponen una grave dificultad o carencia.


    lunes, 8 de mayo de 2017

    El domicilio como espacio de intervención social

    Unos de los campos de intervención social se sitúa en el entorno. Se defiende la permanencia de las personas en su entorno más inmediato, donde se sienten queridas e integradas, contando con apoyos.
    El domicilio constituye el marco de atención social, por lo tanto es aquí donde hemos de buscar y recoger la información para elaborar un plan de caso. 
    Fundamentalmente la población diana son personas mayores de 75 años, pero no en exclusividad. En su mayoría en situación de discapacidad, dependencia (permanente o temporal), con dificultad para la realización de actividades de la vida diaria, o con alguna patología de carácter sanitario.
    Esta recogida de información precisa de una estructura común, un encargo realizado en 2013 durante el desarrollo del Proyecto Piloto del programa de Atención Domiciliaria Socio Sanitaria desarrollado en las zonas básicas de Tafalla y Allo en 2014 y 2015. Quedó patente la falta de una herramienta común y estandariza de valoración social. En este contexto el grupo de trabajo interadministrativo (PADOSS “Programa de Atención Domiciliaria Socio Sanitaria”) se centra en esta tarea.
    Destacar que el grupo de trabajo en su conjunto suman más de 100 años de experiencia en atención social.
    El objetivo es la creación y validación de un Instrumento de Valoración Social para profesionales de lo social de Centros de Salud y de Servicios Sociales de Base. 
    En el proceso de elaboración, se parte del análisis y reflexión sobre las necesidades de atención que presentan las personas de perfil sociosanitarios en el domicilio. Con una primera identificación de ámbitos o dimensiones vitales de la persona, y una recopilación de indicadores y/o ítems que se utilizan en la práctica de la atención social o de salud teniendo en cuenta documentos como la CIF, la escala de Barna y de Gijón, Lawton, Barthel, escala de valoración social de la dependenciaInstrumento de Diagnóstico social del Sistema Vasco de Servicios Sociales, Real Decreto 174/2011, de 11 de febrero, por el que se aprueba el baremo de valoración de la situación de dependencia, escala Gencat y otras. 
    Actualmente estamos en el proceso de selección de ítems. 


    ¿Qué valorar?

    Esta es una primera cuestión importante, qué debemos valorar en el marco de la intervención social, en este caso domiciliaria. Tengamos en cuenta que en general nos referimos a personas mayores, ya jubiladas, por lo que algunas cuestiones como la laboral aquí no son relevantes.
    El engranaje de la intervención comienza por conocer la situación, con la recogida de información. ¿Qué información debemos tener en cuenta?, ¿qué partes hay que mirar?.
    Una de las dificultades de un instrumento de medida que trata de valorar una situación social es que incluye un alto componente subjetivo que surge de la relación entre el observador y la realidad observada a la que atribuimos una puntuación acordada, en la que, además, existe la realidad percibida y vivida de la persona observada que tiene un componente real dentro de la posible irrealidad. 
    El profesor Pérez Juste en el informe Ábaco (2011; 23), apunta que algunas cuestiones precisan de “apreciaciones personales de las personas implicadas. Toda apreciación tiene un carácter subjetivo, y de ahí sus limitaciones, pero en ocasiones no existe otra información más adecuada y relevante”. Según se describe una situación se prescribe una forma de actuar. Comprender el modelo de organización personal en torno a las preguntas: QUÉ, POR QUÉ, CÓMO y PARA QUÉ, permite profundizar y descubrir dinamismos vitales que marcan una vida. Esto exige instrumentos que nos ayuden a comprender la realidad, la naturaleza, las razones y propósitos de los fenómenos observados y a partir de ahí investigar o explorar en busca de explicaciones que relaciones los POR QUÉs y PARA QUÉs, permitiendo analizar los cómo y trabajando otras alternativas.
    En términos generales lo relaciono con valorar la su eficacia, su fortaleza social de la persona en su entorno domiciliario como contraposición a la vulnerabilidad social. Entendida como la disponibilidad y desempeño de habilidades para resolver situaciones de manera aceptable (para el sujeto y su contexto social). Con una salud o adherencia a los tratamientos que le permiten llevar una vida cotidiana con independencia y autonomía. En su familia mantienen buenas relaciones y se apoyan mutuamente. Tiene una red social e interacciona con el entorno, participando habitualmente de la vida comunitaria. Cuenta con vivienda en buenas condiciones de habitabilidad, equipamiento suficiente, en un entorno cuidado y con accesibilidad a los servicios. Posee ingresos razonables con los que puede mantener un adecuado equilibrio entre gastos e ingresos. Recibe o es capaz de proporcionarse los cuidados suficientes para mantener una adecuada calidad de vida.
    Es desde aquí donde podemos empezar a trabajar y buscar qué ítems y variables definen la fortaleza social.

    Breve reflexión ante el espacio sociosanitario en Navarra II

    Breve reflexión ante el espacio sociosanitario en Navarra II. En la entrada anterior se plantearon algunos retos, problemas y dificul...