miércoles, 6 de diciembre de 2017

¿OTRA VEZ EL OBJETO DE LOS SERVICIOS SOCIALES? II

Qué dicen sobre nuestro 

objeto las leyes autonómicas

de servicios sociales 

publicadas de 2006 en 

adelante.







Me salen 10 (Navarra; Cantabria; Cataluña; País Vasco; Galicia; La Rioja; Aragón; Baleares; Castilla y León; Castilla-La Mancha). Os dejo un enlace a las leyes en pdf.

En una entrada anterior hablé de los tratados internacionales para aproximarnos al objeto de los servicios Sociales.

Antes un breve apunte del marco estatal. La Constitución en su capítulo III sobre los principios rectores de la política social y económica asegura la protección de la familia. Recordamos que somos servicios complementarios a ella. Recoge una declaración de intenciones.

Cita a los Servicios Sociales específicamente en el artículo 50 relacionados con la tercera edad. También cita a la Seguridad Social y prestaciones sociales ante situaciones de necesidad (41, 139.1 y 149.1.1). Anacrónico.

La Ley de Bases de Régimen Local obliga a los municipios con más de 20.000 habitantes a asumir las competencias en servicios sociales. Más anacronismos. Afortunadamente ampliamente superado el límite hacia abajo. Trabajo en una Mancomunidad con poco más de 5200 habitantes.

Consulto el Tesauro de la UNESCO para ver si veo un poco de luz sobre el tema del objeto de los servicios sociales.

Selecciono Servicio Social que está en el área temática de Ciencias sociales y humanas, en el microtesauro de Política y bienestar social donde se incluye: Bienestar social, Desarrollo humano, Justicia social, Necesidad social y términos cercanos como: Protección social, Planificación de la ayuda social, y otros más horrorosos como Ayuda social o Asistencia social.

Con esas palabras clave exploro el objeto que señalan cada una de las leyes. Lo pongo en un word y busco los constructos:

  • Bienestar social: aparece como tal tres veces. En las leyes de Navarra, Aragón y Castilla-León. Pero bienestar aparece en un total de 7 ocasiones también en: Cataluña, Galicia y Baleares. Seis de 10 aprobamos con cierta holgura.
  • Desarrollo humano: 0 veces, desarrollo aparece en 2 ocasiones. Una en Cantabría, ligada al desarrollo del sistema de servicios sociales y otra al desarrollo de las personas en Aragón. Suspendidos. Pues fíjate que en mi opinión por ahí van los tiros, ¿estaré equiovado?
  • Justicia social: 1 vez en Cataluña. Necesidad social: 0 veces, pero necesidades de las personas aparece 3 veces en Navarra, Galicia y en Baleares. Protección social: 2 veces, en Cantabria y Castilla-La Mancha. Planificación de la ayuda social: 0 veces. Ayuda y Asistencia social: 0 veces. Muy deficiente.
Centremos en la realidad de nuestro mundo, ligado al contacto con las personas y su realidad más que con los libros. Leo el objeto y destaco las palabras “inspiradoras” no incluidas en el apartado anterior:
  • Sistema aparece en 24 ocasiones, en todas las leyes. La cuestión de si somos un sistema o un nivel de atención queda zanjada. Las leyes nos identifican como sistema. Biennnnnnn.
  • La palabra derecho aparece 15 veces. Está en el objeto de todas las leyes salvo en Cataluña y Baleares.
  • Prestaciones: 9 veces en cinco CCAA, aprobamos justito. Claro, las prestaciones ¿son un fin, o una parte del proceso de intervención?, pues miré depende de los casos, me inclino por lo segundo.
  • Universal: 8 veces en ocho CCAA.
  • Coordinación: aparece en 4 leyes.  
  • Participación en tres.
  • Autonomía, Dignidad y Calidad de vida: 2 veces cada concepto. Navarra repite los tres.
Me choca que las Entidades Locales sólo aparezcan en la Rioja. Y eso que los servicios sociales de atención primaria, los que tenemos al lado,  pertenecen a entidades locales, al menos en Navarra, y son la puerta de entrada al sistema.

En resumen, se puede concluir según la cantidad de veces que aparecen las palabras citadas en el objeto de las leyes de Servicios Sociales publicadas desde 2006, que:

 Somos un sistema universal de derecho al bienestar mediante sus prestaciones, o un sistema de derecho a prestaciones universales para el bienestar.

Aquí falta un poco de contenido. Pero deja claro que somos un sistema que garantiza derechos de la ciudadanía. Mi encargo normativo es que las personas a las que atiendo puedan acceder a ellos. Por lo tanto nuestro objeto normativo podríamos definirlo como:
GARANTIZAR EL BIENESTAR SOCIAL MEDIANTE EL ACCESO A LAS PRESTACIONES DEL SISTEMA UNIVERSAL  DE SERVICIOS SOCIALES
En la próxima entrada revisaré los objetivos.

lunes, 27 de noviembre de 2017

¿SABES CUÁL ES EL OBJETO DE LOS SERVICIOS SOCIALES? I

El objeto de los Servicios Sociales. Que cuestión tan complicada. Parece algo sencillo pero dando una vuelta por la profesión y leyendo varios documentos parece no haber un consenso.

Pensemos un poco. Empezaré por una aproximación a documentos oficiales de carácter internacional.
Para introducir el tema e inspirarme me viene a la cabeza un cuento que solía contar a mis hijos para que entendieran la idea de parcialidad frente a totalidad y la importancia de la cooperación:
“En un remoto y olvidado lugar (sistema Servicios Sociales) había un pueblo habitado por personas ciegas. Tan alejado estaba y tan poco contacto tenían con el resto que habían olvidado su condición de invidentes. 
Como por arte de magia apareció en sus cercanías un elefante (objeto de los Servicios Sociales). No paraba de comer y todos los días organizaba gran alboroto, rompiendo la tranquilidad de la zona (sistema neoliberal). Las personas respetables (académico y profesional) decidieron investigar que era aquello que había aparecido (problema) y turbaba su sosiego.

Días después reunidos en la plaza del pueblo, los sabios y sabias que habían ido a explorar, comenzaron a describir, o más bien a interpretar, su experiencia.
Quien había tocado la oreja dijo: es grande y rugosa como un gran felpudo; aquella que toco su lomo, dijo que era enorme y redondeado; quien había tocado las patas dijo que eran fuertes y redondeadas, capaces de sostener las cosas más pesadas.
Sea como fuere, a lo lejos comenzó a escucharse la melodía de un juglar que decía, para conocer la realidad es preciso tener otra mirada”.
Este relato metafórico podemos conectarlo con varias conclusiones. La que quiero traer aquí es la idea de parcialidad, Cada uno contamos nuestra realidad, a partir de nuestra experiencia y reflexión. ¿Hay algo en común entre todas ellas?
Se busca el juglar para definir cuál es el objeto de la Servicios Sociales.
Ayudaría a situarnos en la práctica cotidiana a profesionales, ciudadanía y responsables de las políticas sociales. Aclararía qué se puede esperar de nosotros, lo que probablemente evitaría, o más bien, reduciría encargos excesivos y malentendidos.
Al hilo de esto intentaré buscar en la normativa internacional la aproximación conceptual, ver cuál es el encargo de los Servicios Sociales.
La realidad del día nos demuestra, como dice Fantova (2014), que somos una especie de recipiente donde nos ocupamos de, prácticamente, cualquier cuestión en la que el resto de sistemas han fracasado. Suena a nivel de atención, más que a sistema con un objeto bien definido.

Mejorar la calidad de vida parece ser nuestro compromiso supremo. Pero aquí cabe todo.

  • ·       La Declaración Universal de los Derechos Humanos (ONU, 1948) establece el encargo general sobre el bienestar social.
  • ·       El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ONU, 1966), el desarrollo de la personalidad con valores como: comprensión, tolerancia y amistad. Vinculado con las relaciones sociales. Recoge el derecho a un nivel de vida adecuado y reconoce a la familia como elemento social fundamental objeto de protección.
  • ·       La Carta Social Europea (Consejo de Europa, 1961), también asume la mejora del nivel de vida y bienestar social. Alude a la protección social de la familia, de menores y de mayores, de inmigrantes, de las minusvalías, de la exclusión social. Reconoce la atención a las personas que carezcan de recursos suficientes mediante el asesoramiento y ayuda personal, previniendo, eliminando o alivianado su estado de necesidad personal o familiar. Encarga a los servicios sociales el bienestar y desarrollo de los individuos y grupos en la comunidad, así como a su adaptación social.
  • ·     La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (Consejo Europeo, 2000), sitúa a la persona en el centro de actuación con derecho a la educación, al trabajo y a nuestros mayores a llevar una vida digna, independiente y participativa. Reconoce el derecho a los servicios sociales para protección en casos de dependencia o vejez, pérdida de empleo y a ayuda social para garantizar una existencia digna a quienes carezcan de recursos.
  •        La Unión Europea (Comisión de las comunidades Europeas, 2006) entiende por servicios sociales los sistemas legales y de protección social, complementarios a las familias, que cubren los riesgos fundamentales relacionados con la salud, los menores, la vejez, los accidentes laborales, el desempleo, la jubilación o la discapacidad. Nos atribuye un carácter polivalente que integre respuestas a necesidades para garantizar los derechos humanos fundamentales, la protección y cuidados a las personas más vulnerables. Incluye otros servicios esenciales de ayuda personalizada para la inclusión social, afrontar crisis, adquisición de competencias para la inserción sociolaboral (formación lingüística para inmigrantes, reinserción profesional, etc.), inclusión de las personas con alguna discapacidad o acceso a la vivienda a personas con escasos ingresos.
A nivel internacional la intervención social cobra su fuerza en la responsabilidad de intentar ayudar a mejorar a las personas y contribuir a que estén bien. Somos:
  • Complementarios a la familia.
  • Polivalentes para garantizar la protección y cuidados de las personas más vulnerables en torno a cuestiones como:
        • exclusión social, 
        • dependencia
        • discapacidad.
Bueno, ya tenemos una aproximación. Un todo que indica un sentido de dirección, pero todavía amplio en exceso, inconcreto. Surgen más preguntas que respuestas.

martes, 21 de noviembre de 2017

5 errores en la Intervención social para el cambio

Una intervención social se inicia con la valoración y el diagnóstico. Hay algunas preguntas que cada vez retumban con más fuerza en mi cabeza:

  • ¿En la valoración qué es interesante explorar una visión de conjunto, cuestiones concretas…?
  • ¿Las personas cambiamos?
  • ¿Nos creemos que somos un sistema, con derechos garantizados, o un nivel de atención?
  • ¿Tenemos claro cuál es el objeto del sistema de Servicios Sociales?
  • ¿Qué conviene, atenciones reactivas o proactivas?

Empezando con el título del post, el primero de los errores es dar atenciones parciales, olvidando una valoración integral, completa. 

Atender un solo aspecto de los varios que completan la calidad de vida como constructoEs muchísimo más útil tener una visión global del caso, de las debilidades y fortalezas de la persona en cuestión. Dónde sería necesario intervenir y realmente útil.

Ejemplo: sirve de poco trabajar la incorporación sociolaboral en una persona que no maneja con soltura nuestro idioma, aunque lo parezca. Es más útil derivar a alfabetización e ir trabajando otras cuestiones necesarias y útiles aunque todavía no fundamentales para un cambio en profundidad

Habitualmente para la valoración social utilizo dos instrumentos:

  1. El diagnostico social del Gobierno Vasco en su versión de "Sólo Valoración de la Exclusión". Un instrumento a disposición de todos los profesionales. Son 75 ítems que ayudan a tener una visión general de la persona antes de intervenir. La aplico con cierta rapidez. Ya en la oficina hago un análisis más exhaustivo tratando de detectar debilidades y fortalezas para plantear la intervención.
  1. En atención a domicilio utilizo la escala Básika de valoración social. Un instrumento que hemos creado en Navarra en el marco del espacio sociosanitario. Donde puntúan 65 ítems (modelo similar al del Gobierno Vasco, lo imitamos). Estamos en proceso de validación.
                                 
Los instrumentos de valoración permiten tomar contacto con la realidad a partir de una recogida estructura de información con un lenguaje común. Es realmente sorprendente la fuerza de cualquier informe o conclusión diagnóstica que se desprende de su aplicación y análisis y la posterior propuesta de intervención. Aunque hay que trabajar el lenguaje descriptivo frente al interpretativo, distinguir lo objetivo de la subjetivo, lo real de lo imaginario.



Otro de los errores más comunes es pensar que las personas no cambiamos. En mi experiencia el acompañamiento social provoca pequeños cambios que debidamente estimulados (desde la motivación de la persona atendida) y con el compromiso suficiente llegan a producir verdaderas transformaciones, aunque no se noten de manera inmediata. 


Una semilla tarda en germinar y necesita cuidados.


Ahora bien, debo admitir que la mayoría de las veces se muestran muchas reticencias al cambio debido el esfuerzo que precisa,... por eso tenemos esté trabajo, si fuera sencillo ¿haríamos falta?


En relación al cambio, hay varias cosas que todos hacemos a diario. Pequeños cambios  para seguir vivos/as y hacia adelante. No suponen un avance, pero impiden el retroceso (asearnos, vestirnos, comer, respirar, etc.). 

Hay otra serie de cambios cuando se produce un suceso estresante, una rotura, una interrupción en nuestro ritmo habitual, algo que debemos "arreglar" para mantener nuestra situación habitual (normal): nos quedamos sin ingresos, sin paro, ni subsidio y debemos acudir a servicio sociales a por una renta garantizada. ¿Os suena?

Enlazando con esa prestación, albergamos dudas  sobre si trabajamos en un sistema que garantiza derechos reconocidos por ley o si atendemos más o menos "graciosamente" a una cuadrilla de caraduras. Verbalizamos lo primero, pero ¿conocéis compañeros y compañeras en el segundo caso?, ¿tenemos integrado el concepto garantizar derechos?

Me viene a la cabeza la idea del profesor Aguilar, en relación a nuestra identidad, sobre si hacemos referencia a un

 “pilar (sistema) a un campo vertical, definido por la parte de las necesidades de que se ocupa; y nivel, a un campo horizontal definido por el sector de población al que protege(Aguilar Hendrickson, 2014)
Una cita interesante, ¿nos creemos que somos un sistema, o atendemos todo lo que llega, lo que "nos cae" de otros sistemas?. Viene a plantear el siguiente de los errores. ¿Sabemos a ciencia cierta cuál es nuestro objeto de intervención?. 
Alucino con las cosas que nos llegan a Servicios Sociales de Atención Primaria y a lo que se pretende que demos respuesta. 

O cuestiones que tenemos incorporadas: tramitar pensiones de la Seguridad Social. ¿Pensáis que en la Seguridad Social tramitarían las rentas garantizadas?, o el bono de telefónica, o el de la luz, u otros que cada vez parecen más una especie de gestión de lista de morosos, ahora por obligación legal con el "decretazo eléctrico". Por cierto, habrá que agradecerles que nos definan qué es vulnerabilidad y exclusión.    ¿Os parece una desfachatez?, a mi sí.

Al hilo de esto pero cambiando de registro.

Una pequeña anécdota: en mi servicio nos enfadamos cuando algún vecino o vecina, normalmente voluntariado, nos trae alimentos entregados (del banco de alimentos) que estaban en un contenedor. No me canso de preguntas: ¿pero a las personas beneficiarias les damos lo que piden o necesitan, o aquello que nos ofrecen desde esa entidad u otras?. Como son pobres, ¿tienen que comerse todo lo que les damos?, ¿un estado de derecho debe dar lo que sobra o garantizar derechos?, aquí nos comportamos como un nivel de atención. ¿Esto es lo que queremos?, ¿Es lo que necesita la ciudadanía?


Por último, echo en falta cierto grado de procedimentaciónLos modos de funcionamiento que conozco son, en general, reactivos. 

Las personas cogen una cita cuando quieren algo. 

Por ejemplo, la renta garantizada exige un primer contacto para detectar la demanda (10-30 minutos, en función de los servicios) y pedir documentación para su tramitación. Importante incorporar la creación del vínculo (rapport, del francés, relación)

En mi opinión, una renta garantizada una vez hecho el primer contacto e identificada la demanda (no la necesidad), sin entrar en profundidad, precisa las siguientes citas consecutivas:

  • Segunda: realizar la solicitud (20 minutos).  Viendo la documentación y si tiene derecho a tenor de los datos "obrantes".
  • Tercera: hacer la valoración social (30-60 minutos). Podemos unir la segunda y la tercera pero diferenciando las partes. También es posible alterar el orden. Yo la aplico así normalmente, aunque no siempre por aquello de la realidad dinámica.
  • Cuarta: estudio de la valoración  en el despacho, con conclusión diagnóstica, y propuesta de plan de caso (60 minutos).
  • Quinta: cita para acordar plan de trabajo con la persona beneficiaria (30-60 minutos). En qué estamos de acuerdo. Determinar, objetivo u objetivos y tiempo de trabajo a corto plazo que evalúe la motivación al cambio real, su desempeño, estableciendo los contactos necesarios y su forma (cita individual, grupal, tfno, wasap, etc.). 
Con varias entrevistas, con varios casos atendidos podemos detectar aspectos comunes y  trabajarlos en grupos. Es necesario contrastarlo en y con el equipo antes de proponerlo a las personas usuarias.

A modo de resumen, entiendo que tenemos un trabajo complicado. Exige tiempo y precisión en el análisis y la propuesta. Por supuesto que son necesarias atenciones puntuales y reactivas donde no sea preciso cuestionarse grandes cosas. 
Una crítica que os plantearéis al leer la última parte es ¿de dónde sacamos tiempo? Una buena pregunta, sencilla y cuya respuesta requiere bastante elaboración y propuestas prácticas con alto componente reivindicativo. 

Nos va la marcha ¿no?

miércoles, 15 de noviembre de 2017

No tan "Breve reflexión ante el espacio sociosanitario en Navarra III".


https://pixabay.com/en/network-society-social-community-1020332/
No tan "Breve reflexión ante el espacio sociosanitario en Navarra III".
Integrar es completar un todo con las partes que le faltan. En entradas anteriores ya era evidente que Salud y Servicios Sociales nos encontramos en la atención a la persona, en garantizar su continuo de cuidados: sanitarios y sociales. Lo que viene siendo lo sociosanitario.
En principio la primera idea se concreta en la atención a las personas en situaciones de crisis activando recursos.  Teniendo en cuenta que el 19,4% de la población de Navarra en 2017 es mayor de 65 años, y que en términos generales están bien, podríamos plantear el inicio del espacio sociosanitario en el fomento del envejecimiento activo. Iniciar los cuidados desde la prevención dentro de un continuo más amplio estructurado en los tres niveles: primario (prevención: hábitos saludables, participación, ejercicio y actividad), secundario (envejecimiento activo y cuidados según edad y posibles patologías) y terciario (atenciones específicas, trabajo continuado con grupos de crónicos, pluripatológicos y atenciones en crisis).
Por el momento no se aprecia un hilo conductor que unifique estas estrategias de manera secuencial, como un proceso para retrasar la merma de la autonomía. Más bien van surgiendo iniciativas adecuadas, aunque desconectadas del continuo, como la Estrategia de Envejecimiento activo y saludable de Navarra 2017-2022 o Vivifrail que viene a recoger este planteamiento y dirige sus objetivos a personal médico, de servicios de ayuda a  domicilio y centros residenciales, pero si  formar parte de un todo.
Las dos citadas parecen muy alejadas de las rutinas de trabajo diario de los profesionales de ambos sistemas, al menos hasta ahora.
Proponer actividad física  e incluir dinámicas, todavía poco estimuladas en ciertos sectores, supone todo un reto, tanto entre los profesionales como en la ciudadanía. Sigue echándose en falta una estrategia real de desarrollo compartido que una estas iniciativas con la realidad, sensibilice a ciudadanía y técnicos en este sentido.
Sería una buena manera de iniciar la confluencia referida. Desarrollar la estrategia precisa de propuestas de acciones prioritarias involucrando a los servicios de proximidad, fomentando la cooperación entre ellos y trabajando con el tejido social de las zonas básicas de atención primaria de salud y servicios sociales, es decir, sacarlas de las instituciones a la calle. Todo con un sentido de flexibilidad y adaptación, es decir, de apertura, de reconocimiento y compromiso, de contar los unos con los otros complementando atenciones.
Cada uno en nuestros servicios vamos trabajando como podemos, respondiendo a la demanda diaria. Dedicamos nuestro tiempo para intervenir en las necesidades a corto plazo. Olvidando, probablemente por la presión diaria, planteamientos a medio y largo plazo que  atenúen las causas y retrasen las situaciones de merma de la autonomía. En definitiva, vamos a salto de mata.
Convendría pararse un poco, generar espacios de reflexión reales, no de esos que te convocan para dentro de cuatro días y en los que tienes que hacer virgerías para cuadrar tu agenda si quieres acudir y donde la mayoría de las veces las decisiones están ya tomadas.
No son necesarios grandes esfuerzos, es más que suficiente desarrollar una actividad anual en este sentido y conectada con nuestras rutinas, incluyen un sentido "estratégico" cambio de paradigma.
El desarrollo de este planteamiento contribuiría a trabajar la confluencia de dichos sistemas y mantener contacto continuado siguiendo la evolución de la ciudadanía de esa franja de edad e ir detectando nuevas necesidades con un carácter más grupal que es posible abordar en fases iniciales.  Crear sinergias colaborativas desde la intervención comunitaria.
En la zona de Allo se está desarrollando (desde el programa de animación sociocultural con el centro de salud) una experiencia con cuidadoras de personas con deterioro cognitivo que ha permitido garantizar el acceso a recursos y trabajar necesidades comunes como aprender a realizar movilizaciones y cambios posturales con el menor impacto para la cuidadora y el mayor cuidado y calidez a las cuidadas. Es curioso, ¿innovador?, el sistema de financiación que hemos aprovechado.... (daría para otra entrada con el título: "crear recursos, buscarlos o simplemente rentabilizar"). Esta permitiendo salir a la calle favorecer la interacción social, las relaciones, compartir experiencias y soluciones aplicadas a situaciones concretas. Nos alejamos de la rutina y la soledad encontrando comprensión, empatía y apoyo mutuo. Un trabajo estimulante, enriquecedor y útil. 
Como nota positiva para el envejecimiento activo, todo el tejido asociativo en las entidades locales desarrolla numerosas actividades en este sentido y requeriría un esfuerzo razonable hacer pequeñas intervenciones aprovechándolo desde los sistemas de salud y servicios sociales en el sentido propuesto. Sin embargo, todavía es poco el movimiento que se observa en este sentido.
ALGO SE ESTÁ MOVIENDO EN LA DIRECCIÓN CORRECTA. Unas horas después de escribir esta entrada debo corregirla e incluir el mail que hemos recibido:
El 16 de noviembre de 2017, 11:22, Envejecimiento Activo y Saludable <envejecimientoactivoysaludable@navarra.es> escribió:
Estimado/a amigo/a
El Gobierno de Navarra ha impulsado en 2017 la Estrategia de Envejecimiento Activo y saludable 2017-2022, orientada a mejorar la salud y la vida de las personas mayores. Para llevarla a cabo, en este momento se está desarrollando un proceso participativo dirigido a la elaboración de un Plan de Acción Global 2018-2019.
Para las aportaciones e implicación en este plan, el día 28 de noviembre, de 9.30 a 12.30 horas, en la Casa de la Cultura (Calle La Rúa 7, Estella), se va a desarrollar un foro dirigido a Clubs de Jubilados, Asociaciones de mayores, ayuntamientos y entidades (públicas y privadas) prestadoras de servicios   a las Personas Mayores: residencias geriátricas,  otras empresas de servicios,  de voluntariado, profesionales sanitarios y de servicios sociales… etc.
En este foro, a través de una metodología participativa, conoceremos las principales líneas de trabajo del Plan de Acción y trabajaremos, de forma colectiva, propuestas de mejora y acciones en las que cada entidad podría implicarse.
 Teniendo en cuenta su vinculación con temas relacionados directa o indirectamente con el Envejecimiento Activo y Saludable le animamos a asistir al mismo.
Para participar es preciso inscribirse mediante alguna de las formas siguientes: a través de la web de Gobierno Abierto del Gobierno de Navarra (https://gobiernoabierto.navarra.es/es/participacion/encuestas/1761/inscripcion-reuniones-territoriales-estrategia-envejecimiento-activo), enviando el formulario adjunto a envejecimientoactivoysaludable@navarra.es o llamando por teléfono al número 650 89 12 16. El plazo de inscripción estará abierto hasta el 27 de noviembre.
Así mismo le agradeceremos la difusión de este foro a todas aquellas personas, entidades o colectivos a quienes pueda interesar participar.
Por último, invitarle a consultar la Estrategia de Envejecimiento Activo y Saludable de Navarra 2017-2022 en https://gobiernoabierto.navarra.es/es/participacion/procesos/estrategia-envejecimiento-activo-saludable-navarra-2017-2022 y a canalizar a través de esta página sus aportaciones.

viernes, 27 de octubre de 2017

PONER EN SITUACIÓN, DEL DESEO A LA NECESIDAD Y VUELTA.

PONER EN SITUACIÓN, DEL DESEO A LA NECESIDAD Y VUELTA:
Lo que mejor nos prueba los verdaderos sentimientos y creencias de la gente no son sus palabras, sino sus actos. “ (Cialdini, 1990).
Luisa tiene algo más de 70 años, hace poco quedo viuda. El miedo asalto su vida junto a una sensación de soledad. Problemas físicos dificultan su movilidad, limitan y condicionan su independencia  agravando su sentimiento de inseguridad. Inicialmente esto parece ser la mayor dificultad.
Su único hijo, por cuestiones laborales, vive a 50 km e invita a su madre a vivir con él. En un primer momento todo va bien. La vida de Luisa paulatinamente va estabilizándose y retomando el sentido vital. 
Sus necesidades están cubiertas, sin embargo, no termina de llegar la sensación de completa tranquilidad, de descanso.
Un sentimiento de angustia va creciendo en ella, algo íntimo, secreto, inconfesable. Aparecen pequeños conflictos  en la convivencia, sutiles reproches disfrazados de insinuaciones veladas, imperceptibles. Poco a poco el ambiente se va enrareciendo hasta hacerse insoportable para Luisa.
Su único hijo, ocupado en la vorágine cotidiana, ni siquiera sospechaba que ese día al llegar a casa una nota sobre la cama le despedía de su madre. Algo frío, abrupto, indiferente, para él desagradecido.
Luisa regresa a su casa del pueblo, sola. Reaparece el miedo, la sensación de soledad, las limitaciones y la necesidad de apoyo diario. Vuelve a intervenir el servicio social como sistema complementario de protección social. 
La situación es clara, una vez cubiertas las necesidades básicas y de seguridad  aparecen las de pertenencia y afecto, tenía una techo, calor, alimentación, cuidados médicos, etc. Sin embargo, Ella sentía que no tenía, su hijo asegura que se lo daba. Aparece la cuestión principal: su mundo relacional, un "objeto" olvidado de la intervención social.
Convivir implica interrelación, entenderse. Inicialmente Luisa quería atención domiciliaria, valoración de la discapacidad, revisión de la dependencia, teleasistencia. El futuro presenta delicadas intervenciones quirúrgicas con pre y postoperatorios complejos, donde precisará apoyo las 24 horas. Después de valorar la situación, salvo la teleasistencia, todo queda en un segundo plano.
Ella dice querer estar sola. En mi opinión, sólo quiere avisar a su hijo de lo que necesita más allá de lo evidente: sentirse querida, útil, acompañada y acompañante.
Descartada atención residencial, empecé por la teleasistencia, su parte burocrática. Esto permitió entrar en la cuestión de lo que le gustaría a Luisa y lo que necesita a corto y medio plazo son cosas diferentes. Para una gestión sencilla necesitaba recurrir a su hijo. 
Para tomar conciencia de la situación han sido necesarias tres visitas domiciliarias (entrevistas aproximadamente de una hora cada una), un trabajo paralelo con su hijo (tfno., wasap, mail) y el apoyo de tres personas de referencia, significativas para madre e hijo.
Él también necesita a su madre y desea cuidarla, ahí está la complementariedad. En lugar de mirar el desencuentro, lo que no se dan, traté de poner el foco en el encuentro, en lo que se dan y, yendo más allá, en sus necesidades y deseos futuros: un acuerdo explicito para la convivencia, basado en la relación mutua, conocerse, redescubrirse, reconocerse. 
El objetivo de la intervención era poner en situación. Tomar conciencia de ella, de los apoyos necesarios a futuro y las diferentes alternativas para atenderla (temporada con su hijo, ingreso temporal en residencia, interna, organización cuidados vecinales, u otros).
Hubiera sido bonito un final del tipo: vivieron juntos y felices y comieron perdices. No es tan sencillo, viven cada uno en su casa. El hijo mantiene el contacto que su madre le devuelve con tensión y culpándole de su propia huida, cada vez se alejan más y más se necesitan. No se aceptan, pero ese futuro de operaciones les volverá a juntar, aunque dudo que para siempre.





"Si sigues haciendo lo que siempre has hecho,  seguirás siendo lo que siempre has sido... nada  cambia a no ser que tu hagas que cambie". Es  una frase recogida en los primeros 6 segundos y  los últimos 8 de este trailer. Recoge la idea principal de esta  película que  ilustra duramente esa afirmación. Algo realmente útil en intervención social.

domingo, 1 de octubre de 2017

Breve reflexión ante el espacio sociosanitario en Navarra II

Breve reflexión ante el espacio sociosanitario en Navarra II.
Ejemplo de sociosanitario en zona rural

En la entrada anterior se plantearon algunos retos, problemas y dificultades del espacio sociosanitario. Reflexionando al respecto siguen surgiendo numerosos interrogantes y cada uno de ellos, sin ser difíciles, requieren soluciones complejas (proceso secuenciado de cierta amplitud temporal), disponibilidad de recursos y su sostenibilidad. Recordemos que en servicios sociales existe el copago.

Son los sistemas de salud o servicios sociales quienes, generalmente, detectan a las personas susceptibles de atención. Bien desde su domicilio o entorno, servicios sociales, centros de salud u hospitales de referencia.

Una vez contactado el caso será preciso concretar sus necesidades, qué parte puede cubrir la persona o su entorno si lo hay, y qué falta por atender. En esto habrá que tener en cuenta las preferencias de la persona.

Desde dónde, con qué recursos y durante cuánto tiempo han de ser atendidas, quién y cómo se establece el continuo de cuidados que los garantice. ¿Acudiremos cada servicio en función de nuestra disponibilidad?, ¿tendremos en cuenta las franjas horarias donde podemos contribuir a su permanencia en el domicilio garantizando el máximo de tiempo de atención y apoyo? En el vídeo  al llegar a la 1:22:45 de la película hay un ejemplo que puede ilustrarlo.

Salud y Servicios Sociales asumimos la responsabilidad de diagnosticar y concretar las necesidades de la persona, valorando su previsible evolución. Aquí será necesario acordar qué instrumentos de valoración usaremos los diferentes profesionales, ¿serán comunes, serán compartidos?  Será preciso tener en cuenta diagnósticos, necesidades y tiempos de atención. ¿Cuál de los dos departamentos asumirá está responsabilidad, se creará una nueva entidad?
Se entiende que una parte de la atención sociosanitaria, la propia de la atención primaria social -servicios de atención a domicilio-, ¿debe prestarse desde las entidades locales que ya la venimos asumiendo?, ¿Aprovechamos sus servicios, los desarrollamos?, ¿Es necesario crear otros nuevos dependientes de la comunidad autónoma o de otras entidades supramunicipales (comarcas)?.
Lo que hay actualmente son entidades sociales de carácter supramunicipal (mancomunidades) con una demarcación geográfica a través de zonas básicas con extensiones relativamente grandes (media de 218 km2). Aunar servicios de atención mayores supone centralizar equipos por zonas que según las áreas de servicios sociales actuales (2014, documento interno Departamento de Derechos Sociales, elaborado por el Servicio de Planificación e Infraestructuras a a partir de datos del instituto de estadística de Navarra), son:
1.     Noroeste: casi 51.000 habitantes en una superficie de casi 1.500 km cuadrados.
2.     Noreste: poco más de  20.000 hab. repartidos en 2.556,8 km2.
3.     Pamplona y Comarca: 357.957 hab. en una superficie de 1.196,7 km2.
4.     Estella: prácticamente 71.000 hab. en 1.931,3 km2.
5.     Tafalla: 45.558 hab. en 1.424,2 km2.
6.     Tudela: más  95.000 hab. en casi 1.013 km2
Con esta dispersión parece más razonable, en lugar de constituir un nuevo servicio, utilizar los que hay, reforzarlos y ¿revisar su gestión, redefinirla, mantenerla, ampliarla?, en principio por zonas básicas.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Breve reflexión ante el espacio sociosanitario en Navarra I

Breve reflexión ante el espacio sociosanitario en Navarra I

El desarrollo del espacio sociosanitario plantea una serie de:

Retos: hacer confluir dos sistemas con tareas diferentes y el encargo común de mejorar la calidad de vida de las personas garantizando el continuo de cuidados desde el domicilio hasta el regreso a la autonomía domiciliaria, pasando por los diferentes recursos sanitarios o sociales.

Problemas: relacionado con los recursos suficientes para dar respuesta a las necesidades que se pretende atender, en especial los relacionados con la cronicidad.

Dificultades: cómo gestionar los equipos existentes, unificar criterios, objeto y objetivos, determinación de tareas y responsabilidades, espacios y tiempos de atención o intervención.
Hacer confluir dos sistemas diferentes es posible cuando nos centramos en la atención a la persona  y hacemos un reparto de tareas acorde con las funciones de las y los diferentes profesionales implicados y las instituciones a las que pertenecen. El hilo conductor de este proceso es el continuo de atenciones que precisa la persona desde su domicilio y que permitan regresar al mismo con la adecuada calidad de vida.

La suficiencia y sostenibilidad de los recursos para responder a las dificultades de la población, especialmente aquellos en los que previsíblemente serán a largo plazo, es una cuestión escasamente abordada. Únicamente se alerta de la dificultad, de costes. Para ingresos residenciales hay mecanismos para garantizar ese recurso (establecimiento de garantías con falta de recursos económicos) . En la atención domiciliaria no son posibles procedimientos de este tipo, se limitan a ayudas, más bien escasas, derivadas de la Ley 39/2006.

Si nos fijamos en el deseo de las personas, raramente manifiestan el de ir a una residencia. Habitualmente prefieren permanecer en su domicilio. Poco después de 2006 hicimos una ronda de charlas para informar sobre las ayudas para la dependencia. Presentábamos un vídeo con la pregunta de ¿dónde preferís estar?. Aquí os lo dejo.

Como queda de manifiesto en el video la mayoría de las personas mayores prefieren seguir en su casa. Debo admitir que puede existir cierto sesgo en las personas que manifiestan este deseo. Todas están en su domicilio. ¿Si hubiera hecho está pregunta en una residencia? Casi con total seguridad la respuesta hubiera sido similar.

En mi experiencia profesional ir a una residencia no es un dilema: ¿voy no voy?, “this is the question”. Tampoco es una decisión evidente, necesaria y por lo tanto sencilla para quien debe tomarla, algo que suele estar más claro en temas de salud. En lo social, habitualmente, es preciso demostrárlo.

Ir a una residencia es una decisión que rompe el ciclo vital de la persona. Se vive como algo definitivo que nos acerca a un final: ¿vida, libertad, amigos y amigas, …?.

Diría que es una auténtica debacle. Así se convierte en una intervención social. Es algo similar a un ingreso hospitalario, incluso puede ser su continuidad, algo eventual, pero no es vivido de igual manera. Este es uno de los puntos fuertes del espacio sociosanitario: el continuo de cuidados para mantenerles en su domicilio el mayor tiempo posible:


    ¿OTRA VEZ EL OBJETO DE LOS SERVICIOS SOCIALES? II

    Qué dicen sobre nuestro  objeto las leyes  autonómicas de servicios sociales  publicadas de 2006 en  adelante. Me s...