jueves, 19 de abril de 2018

SERVICIOS SOCIALES, ¿CHICOS Y CHICAS PARA TODO?

¿Qué debemos atender desde los servicios sociales de atención primaria?

He tenido la oportunidad de leer la Resolución del Defensor del Pueblo. La cuestión es sobre una ayuda del Servicio Navarro de Empleo-Nafar Lansare para personas trabajadoras autónomas con el objetivo de favorecer la conciliación de la vida laboral, personal y familiar. En mi opinión, ajena al sistema de Servicios Sociales y de la que nadie nos ha informado.

Me preocupa sobremanera la idea generalista de que aquí, en Servicios Sociales de Atención Primaria, cabe todo. Esto nos aleja de un sistema y nos convierte en un nivel, dedicando profesionales cualificados a realizar gestiones puramente burocráticas y encima de otras entidades.
El defensor del pueblo, citando el artículo 29 de la Ley Foral 15/06 de Servicios Sociales, nos reconoce como la unidad básica del sistema público de servicios sociales y su puerta de acceso, el nivel más próximo a los destinatarios y a los ámbitos familiar y social. Alude también al artículo 30 de dicha Ley que establece entre las funciones de los Servicios Sociales de Base la de: c) Facilitar a la ciudadanía el acceso a las prestaciones del sistema de servicios sociales y al resto de sistemas de protección social. Entiendo que para facilitar (informar y orientar) es suficiente con derivar a la entidad correspondiente que gestiona la ayuda (abajo indico el artículo referido de la Ley 39/15, 53.b).

Interpreta el Defensor del Pueblo de acuerdo al artículo 53, letra f), de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas que como Servicios Sociales de Base, debemos garantizar el derecho de la ciudadanía a obtener información y orientación acerca de los requisitos jurídicos o técnicos que las disposiciones vigentes impongan a los proyectos, actuaciones o solicitudes que se propongan realizar. Pero obvia el apartado b) del mismo artículo que refiere a identificar a las autoridades y al personal al servicio de las Administraciones Públicas bajo cuya responsabilidad se tramiten los procedimiento,s en este caso
correspondiente al Servicio Navarro de Empleo.
Destacar que a Servicios Sociales no se nos informa de las ayudas de todos los sistemas de protección social, ni tenemos acceso a la intranet, ni hay establecido un sistema de avisos, ni de contraste de datos, etc. más allá de la web de servicios sociales a la que tenemos acceso cuya función no es la de informar a la ciudadanía.
La información sobre ayudas, el acceso es  igual que para el resto de la población en general. Entiendo que lo señalado podría ser responsabilidad nuestra en procesos de acompañamiento social para personas en situación de exclusión o riesgo de estarlo con las que se lleve a cabo un proceso de intervención social y se recoja en el plan de caso. En contra de lo que indica la resolución sobre la responsabilidad de informar de todas las ayudas de todos los sistemas de protección social ¿un médico tendría que informar y facilitar el acceso a todos los tratamientos y ayudas médicas? ¿un profesor debería informar y facilitar el acceso a todas las formaciones? ¿un arquitecto de una oficina pública de urbanismo debería informar sobre todas las ayudas y facilitar el acceso a ellas?.

Hagamos uso de la sensatez, la Ley Foral de Servicios Sociales se refiere en su exposición de motivos a una “definición conceptual y configuración de un sistema de servicios sociales, a su ordenación, estructuración y financiación, a la tipificación de las prestaciones, a la delimitación de competencias y a la necesaria coordinación de todos los agentes implicados”, a vez que reconoce la universalidad en el acceso a los SERVICIOS SOCIALES, siendo este el espíritu de la norma que lo circunscribe a ello y no a una lectura tan generalista de acceso a TODOS LOS SISTEMAS DE PROTECCIÓN, es imposible de cumplir con el personal actual en atención primaria!!!!

Defiendo la idea de un sistema de servicios sociales superando el funcionamiento como nivel donde parece, esto empieza a ser una exigencia social provocadora de conflictos, que debemos atender todo lo que se descuelga del resto de sistemas (Seg. Soc, Empleo, educación, sanidad, etc.). En mi opinión es una barbaridad que tengamos que manejar las 140 prestaciones de nuestra cartera y además todas las del resto de sistemas de protección. Sin ir más lejos los bonos sociales de empresas eléctricos privadas han supuesto durante los tres últimos meses del año (en mi servicio) un aumento superior al 17 % de las citas con el mismo personal. Esto limita el tiempo de intervención para situaciones de exclusión social, de dependencia, etc. haciendo que aumente la lista de espera, nos hace más lentos para atender  nuestro objeto: la intervención social y parafraseando a Pedro Celiméndiz "a ayudar, que es más que dar ayudas".

Somos parte de una profesión, de un sistema con un encargo confuso y cada vez más amplio o ¿una ventanilla única para dispensar ayudas?. Me hubiera gustado sentir el apoyo de Departamento de Derechos Sociales un posicionamiento claro al respecto en el sentido de aclaración del objeto y funciones de los Servicios Sociales de Base.



martes, 3 de abril de 2018

Dependencia: tramitar o intervenir. Primero derechos

En la actualidad la dependencia genera una serie de derechos para las personas que se encuentran en un "estado de carácter permanente de falta de autonomía física, mental, intelectual o sensorial y necesitan la atención o ayuda de otras personas para realizar actividades básicas de la vida diaria o, en el caso de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal" (artículo 2.2 de la Ley 39/06). 
Se puede criticar la disminución de algunas prestaciones, la artificial incompatibilidad relacionada con cuestiones de ahorro y no de organizar el continuo de cuidados de  la persona en esa situación. La siguiente entrada gira en torno a la idea de porque y para que valorarla desde Atención Primaria. Incluye la descripción de un proceso  que ayuda en el acceso al derecho al proponer una prevaloración e iniciar la intervención social, crear el vínculo necesario para ello. También permite realizar cierto cribado.

Porque valorar la dependencia

La respuesta al encabezado es simple: por que desconocemos la capacidad de autonomía de la persona en cuestión y tenemos una sospecha de que precisa de apoyos importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria.
La valoración de la situación de dependencia parece una mera tramitación. Hasta no hace mucho esté era mi tratamiento: “rellene este formulario, tráigamelo firmado junto con un informe médico, la escala de Barthel y si hay sospecha de deterioro cognitivo el minimental (o cualquier otro que utilicen en su centro de salud); certificado de empadronamiento o convivencia con antigüedad; copia del DNI de la persona a valorar y su cuidador/a principal (esto ya es objeto de interpretación: ¿es la persona contratada, la hija…?); solicitud de abono por transferencia a nombre del o la solicitante y con su firma; certificado de los 5 años anteriores con el saldo a 31 de diciembre de las entidades bancarias, salvo de la Caixa, donde el o la solicitante y las o  los miembros de la unidad familiar tengan o hayan poseído capital mobiliario”. Esto último lo tiene hacienda y se lo pedimos a una persona de 87 años o en el mejor de los casos a sus hijas. Algunas están fuera pero cerca y otras bastante más lejos: Australia, Finlandia (esto es real). No puedo evitar poner la cuña del género ¿tienes un hermano por aquí…. y no podría encargarse él? a veces esto sirve.
Volviendo a la cuestión, me di cuenta que personas con necesidades de apoyo diario (diferencia entre necesito y quiero)  no eran reconocidas. Existía evidencia de esto porque les atendíamos desde el SAD (Servicio de Atención a Domicilio) y veíamos su evolución. Ésto entre otras cosas, es una de las ventajas de realizar seguimientos si bien es cierto que las Trabajadoras Familiares juegan un papel fundamental al estar en contacto directo y continuado con las personas atendidas.
Realizar una tramitación no era suficiente para garantizar el acceso al derecho. ¿qué más se puede hacer? o la diferencia entre tramitar e intervenir.

Para qué una valoración previa en atención primaria

Garantizar el acceso al derecho parece la cuestión fundamental y en algunos casos lo es. Sin embargo, todas las intervenciones sociales tienen como objetivo mejorar la calidad de vida. Estas palabras refieren a un constructo complejo donde podemos introducir diferencias como qué servicio lo usa (INE, INICO. etc.), el sentido profesional, la elaboración teórica de cada uno, los valores o principios que operan. Es importante hacer una referencia a ello:
En el ámbito de la dependencia, especialmente en mayores, podemos acordar que el concepto de calidad de vida gira sobre la idea de que las personas tienen una serie de habilidades sociales que les sitúan con una disposición ante su ciclo vital, con un estado de salud que condiciona la realización de actividades con más o menos autonomía e independencia en un contexto de relaciones íntimas de mutuo apoyo (familia) y otro más extenso –sociales- que evitan su aislamiento. Residen en una vivienda con unas características  de habitabilidad, equipamiento y accesibilidad; situada en un entorno  con servicios y accesible. Precisan de unos ingresos que les permitan cubrir sus necesidades, además deben proveerse de una serie de cuidados o en caso de no poder, que se los provean -cuidadora-.
En definitiva, la valoración de la dependencia sirve para reconocer los derechos de las personas en esa situación,  permitir el acceso a las prestaciones y a una intervención para solucionar problemas relacionados con el continuo de cuidados a la vez que tratar de garantizar unos niveles aceptables de calidad de vida en lo anteriormente señalado. Aquí podemos abrir otro debate relacionado con la toma de decisiones ¿aceptable para quién?
Por otra parte, ofrece en sus primeros pasos un espacio donde trabajar uno de los elementos de la comunicación que muy rara vez es tenido en cuenta de forma consciente: el vínculo como base fundamental de la relación de ayuda. Destacar que una de las cuestiones más importantes en la intervención social es el contacto, la relación, el mutuo reconocimiento. Los términos de esa ayuda los marca la normativa vigente y en especial el Artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos:  "Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios [...]". Si esto no se cumple lleva a una intervención de alta intensidad (varios contactos semanales) hasta que se encauza el derecho para conseguir garantizarlo. Ocasionalmente puede acabar en fiscalía.

Proceso de intervención e instrumentos valoración 

Las valoraciones fallidas, provocan sorpresa y decepción. Además dejaban en una situación de cierta deriva a la persona y su familia.
Volvía a ir a su casa y hacía algunas de las preguntas que recoge el RD 174/11 en su anexo I: ¿puedes cortarte las uñas (de los pies y de las manos)? ¿te duchas o te calzas y vistes sin ayuda? ¿recoges y controlas la medicación? ¿puedes estar de pie un rato? etc. Señalar que estas preguntas del RD se desprenden de la CIF.  Como ejemplo está la cuestión de vestirse (Detalle-Ámbito-Conexiones) que la CIF lo define, con un lenguaje bastante descriptivo y de uso común, en el ítem d540 como:
 “llevar a cabo las acciones y tareas coordinadas precisas para ponerse y quitarse ropa y el calzado en el orden correcto y de acuerdo con las condiciones climáticas, y las condiciones sociales, tales como ponerse, abrocharse y quitarse camisas, faldas, blusas, pantalones, ropa interior, saris, kimonos, medias, sombreros, guantes, abrigos, zapatos, botas, sandalias y zapatillas. Incluye: ponerse o quitarse la ropa y el calzado y elegir una vestimenta apropiada”.
Las respuestas de las personas que habían solicitado la valoración, en la mayoría de los casos, por no decir todos, me ratificaba en la idea de que
efectivamente eran dependientes. Ocurría que el día de la valoración decían que podían hacer y llegaban a hacer ciertas cosas que no eran capaces de desempeñar de manera habitual, cotidiana y necesitaban apoyos una o varias veces al día (en esta segunda situación se suele reconocer la dependencia, pero quizá en un grado inferior).
Hace unos años comencé a usar un instrumento denominado calculadora del grado de dependencia. Esto supuso un antes y un después. Es una web que organiza y puntúa el RD 174/11 arrojando un resultado altamente fiable.

Ahora para la valoración de la dependencia sigo el siguiente proceso:
  • En primer lugar pido el informe médico y la escala de Barthel. Si da 65 puntos o menos hay grandes posibilidades de reconocimiento. Con valores superiores se va complicando el acceso al derecho, salvo que se pueda acreditar cierto deterioro cognitivo en cuyo caso se puede pedir el minimental u otros test similares para comprobar una posible alteración cognitiva. Con más de 65 puntos comento que quizá no merezca la pena solicitar la valoración de dependencia, pero inicio un seguimiento para ver la evolución del caso y volver a pedir el Barthel si lo estimo oportuno. Puede ser que la familia insista en la valoración en cuyo caso se inicia la solicitud.
  • Concertamos una entrevista en el domicilio con la persona a valorar y la cuidadora para pasar  calculadora del grado de dependencia y ver las posibilidades de acceso al derecho. En función del resultado, nuevamente oriento a la tramitación o no. Puede darse el caso de que la familia siga insistiendo, está en su derecho. A la cuidadora principal le animo a que esté en la valoración y aporte, si procede, su punto de vista sobre la realidad que viven en su día a día.
  • Si tiene posibilidades pido el resto de la documentación arriba indicada.
  • Periódicamente, según el momento de la gestión, consulto la web de servicios sociales del Departamento de Derechos Sociales. Semanalmente si se ha reconocido ya el grado de dependencia según la L.F. 1/2011 que establece el procedimiento para el reconocimiento del derecho en Navarra. 
  • Una vez valorado el caso económicamente y generado el Programa Individual de Atención (en adelante PIA) se procede a visita domiciliaria con la persona reconocida según el Artículo 29 de la Ley 39/06 que indica: "los servicios sociales correspondientes del sistema público establecerán un PIA en el que se determinarán las modalidades de intervención más adecuadas a sus necesidades de entre los servicios y prestaciones económicas previstos en la resolución para su grado, con la participación, previa consulta y, en su caso, elección entre las alternativas propuestas por parte del beneficiario y, en su caso, de su familia o entidades tutelares que le representen. No obstante lo establecido en el párrafo anterior, la determinación de la prestación económica por cuidados en el entorno familiar corresponderá a la Administración competente, a propuesta de los servicios sociales.". En la práctica dejamos a la familia que decida, la mayoría de las veces la prestación económica para cuidados en el entorno familiar. Se olvida el artículo 14.4 de la citada ley que dice: "el beneficiario podrá, excepcionalmente, recibir una prestación económica para ser atendido por cuidadores no profesionales, siempre que se den condiciones adecuadas de convivencia y de habitabilidad de la vivienda y así lo establezca su PIA.". 
  • Elaboración del informe social. En algunas ocasiones en el dictamen técnico del informe social he señalado que no se garantiza el cuidado, pese a ello se le reconoce y concede la prestación excepcional. 
  • Firma del PIA, por parte de la o el interesado o familiar y nosotras. ¿Qué ocurriría si no firmamos? probablemente que no le reconozcan el derecho. Nunca lo he hecho, aparece un dilema ético que no tengo resuelto, especialmente en lo relativo a la autonomía y la no-maleficencia.

Resultados

Este cuadro siguiendo el modelo de  Pilar Rodríguez de atención centrada en la persona extraído de la página 29 de la "Guía del Plan de Atención individualiza a Personas Mayores en Situación de Dependencia" Presenta de manera muy gráfica los elementos que operan en el continuo de cuidados.

Realizar una valoración previa permite hacernos una idea de las posibilidades de acceso al derecho y de la situación de la persona y su entorno. Esto nos puede llevar a la necesidad de realizar una valoración social más completa si vemos la necesidad de plantear una intervención a medio o largo plazo, o inmediata con sospecha de cierto desamparo o maltrato. Por lo tanto, vemos que está propuesta cumple también una función preventiva.
Verificar si la persona a valorar es excesivamente optimista o no realista en cuanto a sus desempeños en las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria.
Establecer y trabajar el vínculo con la persona interesada y la familia, ofreciendo nuestro apoyo (información, orientación y asesoramiento).
En todos los casos se informa a la persona y familia sobre la posibilidad o no de acceder al derecho en función de la valoración realizada, orientando o no a continuar con  la valoración evitando gestiones innecesarias.
También permite descargar a la sección correspondiente de valoraciones innecesarias o sin posibilidad reconocimiento del derecho haciendo de filtro.
La intervención propuesta garantiza, en la parte que corresponde, el continuo de cuidados.

Casos prácticos

En los ejemplos podemos incluir la cuestión del lenguaje descriptivo (literal, objetivo), del interpretativo (subjetivo e impreciso, carente de datos). También podemos señalar la cuestión de la presuposición (que incluyo en un comentario de manera implicita -interpretativo-) y la proposición (que opciones hay frente a está presuposición que no siempre es real). Profundizar sobre esto da para otra entrada.
Una vez hecha una aproximación teórica, para ponerla en práctica se proponen cuatro ejemplos que recoge el propio RD 174/11 y que se completan con algunas características para hacer una valoración en grupo grande (la entrada se prepara para una sesión en un Master) con dos voluntarias o en por grupos de tres personas: persona valorada, valoradora, y observador y que roten si hay tiempo para luego comentarlo:
Pág. 18636 del BOE núm. 42, de 18 de febrero de 2011.
Ejemplo 1
JM, mujer de 83 años que, según los informes médicos aportados, padece demencia, hipertensión e hipercolesterolemia. A la hora de las comidas la persona requiere frecuentemente que se le indique que debe sentarse en la mesa para comer. Una vez está sentada ante la comida servida, la persona come por sí sola los alimentos servidos. No puede cortarse las uñas, ni lavarse el pelo, ni pedir una cita médica, ni realizar desplazamientos a lugares desconocidos o conocidos pero lejanos. Además necesita supervisión en varias tareas como tomar la medicación, organizar el tiempo libre, hacer la compra, etc.

Ejemplo 2
AM, hombre de 23 años que según los informes médicos aportados, discapacidad intelectual, con un reconocimiento oficial de grado de discapacidad del 65 %. No presenta limitaciones físicas de ningún tipo.
Su madre explica que no le gusta que salga sólo de casa porque tiene miedo de que le pase algo malo. No obstante, algunas veces sale sólo a comprar a varias tiendas cerca de casa. Hasta el año pasado estuvo asistiendo en un centro ocupacional al que acudía sólo, después de que los educadores le planificaron la ruta en trasporte público desde su casa al centro y le acompañaron las primeras veces para que él no se perdiera.
No puede pedir citas médicas, ni controlar la medicación, ni hacer desplazamientos en entornos desconocidos, ni decidir sobre la alimentación, o relaciones con desconocidos, o seguir hábitos de higiene personal, ni gestionar el dinero,
Además necesita supervisión y mucha ayuda en varias tareas como, limpiar la casa y la ropa, hacer la compra, etc.
Ejemplo 3:
RM, hombre de 46 años con diagnóstico de esquizofrenia residual y parkinson. En el informe de salud aportado se indica que el paciente no padece ni alucinaciones, ni delirios. Además se refiere acinesia (pérdida o cesación del movimiento) más la presencia de efectos anticolinérgicos secundarios a medicación (Confusión. Desorientación. Agitación, etc.). En el informe constan temblores que afectan a las actividades de la vida diaria.
En la entrevista el solicitante manifiesta un discurso organizado en el que refiere que come de forma compulsiva y exagerada. Su esposa nos lo confirma. También nos dicen que pasa todo el día en la cama y apenas se mueve. Nadie de la familia impide que la persona se comporte de esta manera por lo que no sabemos si se pondría agresivo en caso de que alguien no le dejara comer compulsivamente. En el informe médico no constan conductas agresivas.

Ejemplo 4:
LR, mujer de 87 años. El informe de salud remite artrosis y reumatismo.
La solicitante camina sola con la ayuda de un bastón para ir al comedor y al servicio. Para ducharse necesita que alguien la sostenga al entrar y salir de la bañera, no puede secarse por sí misma desde la rodilla a los pies, no puede agacharse, precisa ayuda para vestirse, calzarse. Se lava diariamente las manos y la cara sin ayuda de otros. No sale de casa sin ayuda de una vecina puesto que vive en un tercero sin ascensor, ella es la que le hace los recados. Tiene miedo de caerse por las escaleras. No puede caminar distancias muy largas porque se cansa. Cuando tiene que ir al médico toma un taxi.

martes, 20 de marzo de 2018

Primero derechos. El principio de la intervención social I

Para celebrar nuestro día: ¿Qué hace una Trabajadora Social?

Introduzco la entrada con la distinción: estructura y función. La primera como partes de un todo organizadas para conseguir un fin mediante el desarrollo de una actividad. Es curiosa la dualidad de esta entrada con la función de presentar y ordenar una invitación para participar en una sesión de la UPNA con alumnas de 1º de Trabajo Social sobre la pregunta ¿qué hace una Trabajadora Social?, como si todas hiciéramos lo mismo.

Una duda inicial me surge: ¿en qué ámbito temporal?: un día, una semana, un mes, un año, varios años. Y otra, ¿ con qué conecto la pregunta: norma, profesión, sector, usuarios/as, servicios, departamento,....?

La interrogación que da pie a la entrada parece sencilla, pero la respuesta es compleja y extensa.
Opto por iniciarlo con algo que me parece fundamental y no sé si todas lo tenemos claro:
¡¡¡ PRIMERO DERECHOS !!!
Permitid que me explique, la Ley Foral de Servicios Sociales de Navarra reconoce derechos subjetivos. Determinados servicios o prestaciones que la persona, sujeto de intervención, puede exigir. Por lo tanto, esta es la primera función a cumplir en la estructura del sistema de Servicios Sociales, donde trabajo (probablemente las compañeras de Salud puedan decir algo muy parecido).

En nuestro sistema esta facultad se reconoce en la Cartera de Servicios Sociales de Ámbito General en forma de prestaciones garantizadas, aunque también están las no garantizas que dependen de la disponibilidad presupuestaria. La Cartera se divide en 9 apartados: Atención Primaria, Dependencia, Personas Mayores, Discapacidad, Enfermedad Mental, Exclusión Social, Menores, y Violencia de Género.

El sistema público de Servicios Sociales de Base es la puerta de acceso y dependemos de las entidades locales, ¿más de 40 puertas de acceso!. En definitiva, son los encargados de garantizar la consecución de esos derechos.

Con todo esto ¿qué hace una trabajadora social?

En Navarra, extensibles las funciones al ámbito estatal, tenemos un Decreto Foral que regula las prestaciones que damos y podemos resumir en:
  1. Acogida: contacto inicial (referencia o vínculo), valoración demanda y primera respuesta.
  2. Orientación social y asesoramiento: escucha y ayuda para revisar la demanda, valorar alternativas y apoyo en la toma de decisiones.
  3. Valoración social: identificar  necesidad asociada a la demanda mediante la recogida estructurada de información para descubrir las necesidades y su priorización. Es preciso tener en cuenta también las potencialidades de la persona valorada donde apoyar la intervención.
  4. Diagnóstico social: dictamen profesional que facilita establecer la hipótesis de trabajo y los objetivos, un pronóstico o posible evolución de la situación valorada y un juicio técnico.
  5. Intervención, acordada con la persona, a veces también la familia, con etapas y posibles alternativas (diagrama de Gantt), ha de incluir seguimiento (visitas domiciliarias, entrevistas u otros contactos) y evaluación (proceso y final).
También tenemos otro Decreto Foral el 6/2011, de 24 de enero, que regula el profesional de referencia de servicios sociales de Navarra, poco conocido, a mi juicio. En su artículo 4. establece las funciones, aunque no exclusivas del Trabajo Social, me gusta y encaja como planteamiento inicial:
  1. Informar, orientar y asesorar sobre los recursos y prestaciones de los sistemas de protección social.
  2. Informar de los derechos y deberes de las personas usuarias de los servicios y centros de servicios sociales y sobre todas las cuestiones referidas a la organización y funcionamiento de los mismos.
  3. Elaborar el Plan de Atención Individualizada, coordinando y dando coherencia a las intervenciones planificadas por el equipo interprofesional y teniendo en cuenta la elección de la persona usuaria y la familia.
  4. Realizar el seguimiento, la supervisión y evaluación del Plan de Atención Individualizada y modificar dicho plan introduciendo los cambios realizados por el equipo multiprofesional.
  5. Ser el interlocutor principal para la persona, familia y profesionales del sistema de servicios sociales y de otros sistemas de protección social.
Además de la estructura normativa que nos obliga. Nuestro código deontológico establece las funciones: información, investigación, prevención, atención directa, promoción e inserción social, mediación, planificación, gerencia y dirección, gestionar servicios y programas, evaluación, supervisión, docencia y coordinación.

Más allá de la estructura académica cuya función es formar y de la estructura normativa con la función de obligar, y la deontológica con la función de compromiso ético con el desempeño profesional. Vamos con la realidad de la estructura de intervención con personas y grupos, también en la comunidad  proporcionando recursos y prestaciones. Describamos un día normal (diferenciando los elementos de la comunicación donde normalmente se olvida la relación que surge en el encuentro y la fundamental distinción entre lenguaje descriptivo e interpretativo). Se puede establecer la siguiente secuencia habitual:
  1. Al llegar al trabajo y después de quitar la alarma lo primero es encender el ordenador.
  2. Abrir agenda de papel, para mi hace las veces de cuaderno de campo (uso una agenda tamaño folio).
  3. Abrir SIUSS y excels varias (horarios SAD, fichas de caso, etc.).
  4. Organizar día.
  5. Atenciones: Problemas, dificultades, limitaciones.
    1. Cliente (usuario, ciudadanía) interno, externo, otros (responsanbles políticos, otras
      instituciones, etc).
    2. Gestiones telefónicas, telemáticas, entrevistas, visitas domiciliarias, grupos (menos habitual en mi caso, una pena) , contactos o coordinación con otros profesionales.
    3. Atender demandas, traducirlas a necesidades. Distinguir entre necesito y quiero (quizá añadir qué le gustaría). ¿Qué le ocurre?
    4. Valoración Social (Qué, Xq, Xaq, sentido de dirección), razones (valor), objetivos. En casos donde son previsibles intervenciones a medio o largo plazo.
    5. Diagnóstico: juicio técnico, resumen valoración.
    6. Propuesta de intervención, acordada con la persona y buscando su implicación.
    7. Registros: SIUSS,web de servicios sociales (GAD, Tramita) y demás.
  6. Otras tareas en ámbito temporal más amplio pero incluido en las rutinas de trabajo: financiación del servicio, innovación (creación de recursos, tecnologías, etc.), investigación, indicadores sociales (económicos, demografía, gestión del servicio, otros). Tener en cuenta preguntas como: quién me contrata, por qué me contrata, diferenciándola del para qué, de dónde sale nuestro sueldo, que necesidades meso o macro sociales precisa mi zona, cómo las cubro, de dónde saco el dinero, ¿se garantiza su continuidad y sostenibilidad, son anuales, plurianuales?

Probablemente me deje algunas cosas, ¿se te ocurren más?, puedes citarlas en comentarios

Habrá una segunda parte en próximos días. Hoy quiero celebrar nuestro día y felicitar a todas y todos los que vivimos, sentimos, defendemos y reivindicamos nuestra profesión. Un fuertísimo abrazo a las compañeras y compañeros Trabajadoras Sociales y a las personas por las que existimos.





miércoles, 28 de febrero de 2018

El fin justifica los medios, un ejemplo "raro" de intervención. Hay que intentarlo


La creatividad y la adaptación a situaciones cambiantes es una máxima en la intervención social. Innovación dinámica.

Desde hace algunos años atendemos desde el Servicio de Atención a Domicilio (en adelante SAD)  a María y a José, dos nombres ficticios ligados a mi origen cristiano.

Hace ya años que superaron los 80 años, la cuarta edad. Ella, algo más joven padece deterioro cognitivo que nadie se atreve a nombrar pero es compatible con varios. Cuando no te diriges a ella, y sigues observándola, ella con un leve movimiento de cabeza hacia delante y atrás repite la misma palabra como un mantra inacabable: “aquí, aquí, aquí,…..” como queriendo dejar claro su preferencia de mantenerse en su casa, la que tantos esfuerzos les costo a ambos.

La saturación del SAD en mi Mancomunidad y en el resto de servicios, limita las horas de atención no a las 2 diarias tradicionales, sino a las que marca la Resoluciónde 13 de julio de 2012, de la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, por la que se publica el Acuerdo del Consejo Territorial del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia para la mejora del sistema para la autonomía y atención a la dependencia. 

Sin embargo, ni las 70 horas mensuales que garantiza está resolución pasan de ser un simple apoyo complementario a una estructura de cuidados más amplia y continua, normalmente garantizada por la familia, aunque incluya la contratación de otros apoyos (internas, personas por horas, Centros de Día, etc).

El matrimonio vive en una zona rural donde no es sencillo disponer de apoyos formales que presten los cuidados y menos con un mínimo de formación. La enfermedad de María la hace ser especialmente desconfiada, máxime cuando ve como una “extraña” se mete en el baño a solas con su marido, luego lo ducha y, para colmo, le baja los pantalones varias veces al día enredándole por la entrepierna….

Desde luego esto no es lo que parece. Os cuento.


La familia de María y José vive a unos 50 km. Han contratado varias personas que complemente la atención del SAD y los cuidados que ellos mismos prestan por turnos. A todas las rechazó salvo a las Trabajadoras Familiares y otra persona que introdujimos a través del Empleo Social Protegido y que María identificaba con el Servicio Social.

Teniendo en cuenta estos antecedentes, junto con la familia acordamos que en la nueva contratación las dos primeras semanas fuera junto a la Trabajadora Familiar con el mismo horario y funciones. Fui a presentarla como una nueva compañera del SAD que iba a ampliar la atención ligándolo a la reciente valoración de la situación de dependencia y a la ayuda económica a personas dependientes para que permanezcan en su domicilio y apoyo a las personas cuidadoras. Después se comenzó a quedar hasta la hora de comer y un rato por las noches. María, enferma pero no tonta, le pregunta: “tú por qué no tienes bata cómo las otras”. Valorado el tema en el equipo del SAD, y a petición de la familia, prestamos una bata a la "nueva compañera". En una alarde de dramatización fui al domicilio cuando estaba ella y se la entregue al grito de “por fin han llegado las batas, aquí tienes la tuya”.

No obstante todavía estamos en el proceso de aceptación. No está siendo sencillo pese a trabajar al unisono SSB, Centro de Salud (derivación a centro especializado -ingreso temporal-), Familia y Persona Contratada. Estamos en pleno proceso, si no culmina con éxito  mucho me temo  que la opción siguiente será la salida del domicilio.

Esto lo relaciono con un artículo que he leído recientemente donde señala que 
“... existen límites en las posibilidades de la intervención social para subvertir las condiciones de pobreza, exclusión y desprotección con las que trabajamos...”  (Montagud , 2018;162).
 Por muy buen planteamiento de intervención que hagamos en un caso no somos infalibles.
¿Alguna propuesta alternativa?

Montagud Mayor, X. (2018). Sobre los límites de la intervención de los servicios sociales. Cuadernos de Trabajo Social, 31(1), 153-164.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Tres distinciones que ayudan a solucionar problemas sociales

“Para conseguir una imagen con volumen son necesarios dos puntos de vista”.

El otro día viendo un documental escuche está frase en boca de una mujer. Inmediatamente lo relacione con la idea de codiagnóstico. Sin entrar en grandes distinciones académicas, más propias de un artículo científico que de un blog, lo entiendo como un encuentro entre dos personas para explorar un realidad donde detectar las dificultades, problemas y limitaciones que pudieran estar operando en ella.

Al hablar de dificultades me refiero a aquellas cuestiones de contenido relacionadas con el qué hacer. Si tenemos que asear a una persona con movilidad reducida tendremos que desarrollar algo de fuerza y técnica para una movilización adecuada que nos permita atender y cuidarnos. O valorar la compra de ayudas técnicas. Las dificultades requieren de un esfuerzo personal para superarlas.



Los problemas surgen cuando no basta con un esfuerzo extra para resolver una dificultad, o cuando no podemos identificarla. Necesitamos cambiar lo que estamos haciendo y tratar de descubrir cómo lo estamos haciendo. Detectar qué nos impide llegar a un desempeño adecuado, a una solución, a resolver una dificultad concreta. En mi despacho tengo una pizarra donde apunto los problemas, esas cuestiones complejas donde no está claro que hay que hacer y es preciso reflexionar cómo explorar la realidad hasta descubrir qué podemos resolver. El proceso nunca suele ser inferior a un mes y ha llegado a durar hasta nueve.

El siguiente vídeo, un poco chapuzas, ilustra de manera simple la estructura de problema:



Las limitaciones tienen que ver con esos “techos de cristal” que nos autoimponemos, o con expectativas que no existen en el mundo real y que tienen que ver con nuestro diálogo interno. Con negar nuestra capacidad y lo que realmente es posible, aunque sea poco probable.



Estas estructuras de carencia podemos identificarlas en la valoración social, en ese encuentro donde compartir nuestra visión del mundo con quien tenemos junto a nosotros. Se trata de poner encima de la mesa, en sentido metafórico, de hacerlas conscientes para llegar a describirlas y convertirlas en dificultad, en algo sobre lo que poder intervenir.

Sin embargo, hemos de notar que no es suficiente con identificar las carencias.

Es imprescindible conocer las potencialidades como capacidades donde apoyar la intervención para resolverlas, si es posible con los recursos existentes. 


Como dijo Arquímedes “dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, un tanto pretencioso, pero a nivel micro adquiere un sentido realista y posibilista en el sentido de apoyar nuestra intervención sobre una base que permita alcanzar los objetivos.


Por ello es fundamental la valoración social integral, completa. Esa tecnología que nos permite investigar con la persona cómo es su situación social general, su calidad de vida (en otra entrada hablaremos de las dimensiones que la conforman). Ese encuentro en la visita domiciliaria, o en la entrevista en profundidad. En la observación del otro en su contexto, comprendiendo el sentido que le otorga y, si es posible, incluyendo otras alternativas, otros sentidos posibles, otros elementos a tener a en cuenta. Aquí la integralidad, además de a la valoración holística se refiere también a incluir causas y consecuencias probables.

A partir de esa idea general podemos priorizar, bien desde la urgencia, desde el acuerdo, o simplemente de la posibilidad de cambio real. Esto sólo es posible de la descripción precisa de la dificultad una vez identificada.

Por lo tanto son fundamentales instrumentos de valoración social y diagnóstico, pero debemos ir más allá, aplicarlos a la intervención y la evaluación para ver la evolución del caso.

¿Conoces instrumentos de valoración social que quieras compartir?


sábado, 13 de enero de 2018

Trabajando en la indefinición de los Servicios Sociales. El fondo de las últimas leyes autonómicas

Hablar mucho sin concretar nada.

Una vez hecho el análisis internacional donde aparecían los conceptos de familia y vulnerabilidad. Las normativas autonómicas nos encargan cubrir necesidades básicas y sociales.  Dicen que tenemos que asegurar a las personas, familias, grupos y comunidad su dignidad, calidad de vida y pleno desarrollo, “espere un segundo que ahora me pongo”.

Lo cierto es que después del 2008 podríamos decir que ha habido una "avalancha" de demandas llegando a cuadruplicar en los servicios algunas prestaciones como la renta garantizada. 
Y hay que aguantar: "si ahora lo podéis hacer, ¿antes qué hacíais?", evidentemente repartir las horas que tenemos, dedicar más intensidad a las atenciones, intervenir, y no sólo tramitar.

En atención a domicilio, donde cubrimos una suerte de necesidades relacionadas con las actividades básicas de la vida diaria e instrumentales. En mi servicio hemos pasado de trabajar 6 trabajadoras familiares a 9 en la actualidad y con lista de espera.

Volviendo al análisis de las leyes autonómicas y dándole vueltas a ver si aclaran algo del objeto. Mientras las leía, anote aquellos conceptos que me parecían importantes con la idea de contarlos (fueron 62) y ver si la cosa iba teniendo más sentido. Estas fueron las palabras, aparecían 60 aunque 18 sólo una vez y otros 26 menos de 5 veces o menos:




Palabras como derecho, garantizar, calidad de vida, bienestar, universal o vulnerabilidad aparecían menos de 5 veces. Las más citadas eran: necesidades, Aten*, preven*, integra*, exclu*, detec* (como raíz de atención, prevención, integración, exclusión y detección), participación, autonomía, comunitari* (o/a), depend* (-encia, -endiente), etc.

En definitiva, queda claro que debemos atender y prevenir necesidades relacionadas con la participación, la integración, la exclusión, la autonomía, la dependencia, la convivencia, la igualdad, desprotección, etc. Así que sigue cabiendo todo y la amplitud es abrumadora. Las leyes autonómicas no ayudan a aclarar lo específico de los servicios sociales, "chicos y chicas" para todo. 


En este contexto normativo es lógico que nos pregunten ¿entonces tú para que estás?, yo también me lo pregunto. Lo triste es que esto suele ser fuerte de críticas y conflicto
Una de las características de la atención primaria es que atendemos muchas cosas pero con baja intensidad. En definitiva, suena más a "parchear" que a solucionar. Sin embargo, noto que cada vez se necesita más especialización y precisamos instrumentos de diagnóstico y valoración que nos ayuden a elaborar el plan de caso y evaluar la intervención y la evolución de la persona, hablando de trabajo social de casos.

Fantova defiende como objeto de los servicios sociales la "interacción, entendida como el desenvolvimiento autónomo de las personas en su vida diaria en el seno de relaciones familiares y comunitarias. Por tanto, los servicios sociales se entenderían como cuidados y apoyos para la toma de decisiones y su ejecución por parte de las diversas personas en su cotidiano vivir integradas en sus redes primarias.". Extracto de Servicios sociales: objeto propio y atención integrada

La verdad es que muchas intervenciones a medio y largo plazo tiene que ver con la interrelación entendida como relaciones familiares, sociales o de diálogo interno y de representaciones del mundo donde la persona o grupo interpreta que alguien, normalmente la sociedad le debe algo: "me tienes que buscar una casa, un trabajo... cómodo, una paguica...."






Sigo sin aclararme y mira que llevo años!!!!!








En mi experiencia dentro del programa de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia, el objeto de los servios sociales y en general de los que intervenimos en lo social tiene que ver con el concepto de ser humano como centro de atención: una persona con una disposición y capacidades ante su ciclo vital, con un estado de salud que condiciona la realización de actividades con cierto grado de autonomía e independencia en un contexto de relaciones cercanas (familia) y otro más extenso (social). Habitamos en una vivienda con unas características determinadas y situada en un entorno específico. Necesitamos de ingresos económicos para garantizarnos un nivel de vida que nos permita cubrir nuestras necesidades. Además, precisamos de una serie de cuidados, bien autoadministrados o facilitados por alguien. 

Todo esto se compara con un standar, unos mínimos que deben garantizarse para alcanzar cierto grado de bienestar o de calidad de vida, aquí Schalock y Verdugo tratan de traer un poco de luz sobre este constructo que engloba 8 dimensiones, pero ya nos vamos del tema. Se puede consultar bibliografía sobre el pinchando aquí.

Resumiendo, estamos trabajando en un marco de indefinición, con escaso consenso. Cada vez con más fuerza del binomio DEMANDA-RECURSO, como burócratas prestatarios/as. 

Nos vamos a tener que poner las pilas para intentar cambiar esto.

Un poco de optimismo y alguna idea que puede ser útil:

viernes, 15 de diciembre de 2017

CINCO OBJETIVOS EN SERVICIOS SOCIALES. OBJETO DE LOS SERVICIOS SOCIALES III



Con distintos matices, podemos agrupar en cinco los objetivos en Servicios Sociales por el número de veces que aparecen en las respectivas leyes.


En esta entrada exploro los 85 objetivos objetivos de las leyes de servicios sociales publicadas del 2006 al 2010. 

Una primera tanda son los relacionados con detectar y atender las necesidades derivadas de la falta de recursos básicos y de los déficits en las relaciones personales y con el entorno.  Supongo que se referirán a las que son susceptibles de ser atendidas en el ámbito de los servicios sociales ¿no?

Continua con detectar, prevenir y atender las necesidades personales y familiares derivadas de la situación de dependencia, con el objetivo de promover la autonomía de las personas. Olvidaron añadir la permanencia en su entorno, eso que nos ayuda a seguir siendo quienes somos.

En relación a lo anterior, algunas normas incluyen el concepto de autonomía personal, familiar y de los grupos, a través del desarrollo de sus capacidades, en un sentido más amplio que el referido a la dependencia y más relacionado con la facultad que tenemos para establecer nuestras propias reglas de conducta (autos = por sí mismo/a, nomos = regla).

Otro bastante popular es el de mejorar la calidad de vida, promover la normalización, participación e integración social. Un par de leyes se vienen arriba (Navarra y Baleares) y continúan con la integración política, económica, laboral, cultural y educativa de todas las personas. Confunden (-imos) Estado de Bienestar con Servicios Sociales. Aquí cabe todo, así nos va.

Curiosamente sólo una parte de las leyes relacionan participación con inclusión social, lo que tiene bastante sentido. Prevenir y atender las situaciones de inclusión social también lo comparten varias normas.

En relación a ello, hay un objetivo que me gusta: 

“Crear y reforzar cauces de participación de la comunidad en la resolución de las necesidades sociales y en particular la participación individual y organizada de las propias personas usuarias y de las entidades activas en el ámbito de los servicios sociales”. 

Esto de que la comunidad participe en la resolución de las necesidades, ofrece un amplio debate donde encuentro contradicciones propias, pero la idea me gusta.

Un objetivo que permite llegar al desarrollo comunitario es el de “analizar la realidad social…”. Así se pueden detectar similitudes, patrones o cuestiones que es posible trabajar en grupo o comunidad, ahora sí, aprovechando el tejido asociativo o la suma de intereses individuales.

Favorecer la igualdad, superando la cuestión de género en exclusiva, es otro de los encargos. Podríamos recogerlo en este objetivo: “favorecer la igualdad efectiva de las personas, eliminando discriminaciones por razón de género o de discapacidad o por cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

También aparece la cuestión de fomentar la cohesión social, íntimamente relacionado con favorecer la convivencia que varias normas lo diferencian. Veo ambos conceptos muy ligados a la participación y al desarrollo comunitario, por lo tanto a la "adaptaintegraserción" social.  Pongo el palabro inventado porque esto de la inserción social como tal ¿?, admito que las reglas del juego están ahí. Podemos saltárnoslas e intentar cambiarlas.

Destaco la idea de proporcionar los medios necesarios para facilitar el desarrollo de las personas durante todas las etapas de su vida, haciéndoles partícipes de la generación de riqueza y del capital social, más allá del concepto neoliberal de productividad. Lo recogen Aragón y Castilla La Mancha.
  
En definitiva, asumiendo que algunas cuestiones pueden quedar fuera, tenemos 5 grandes  objetivos que orientan de las leyes autonómicas sobre servicios sociales:
  1.  Atención de necesidades y garantía de derechos: La Rioja y Castilla La Mancha aclaran que debe ser en el ámbito de los servicios sociales.
  2.  Atención a la dependencia.
  3.  Participación, convivencia y cohesión social.
  4.  Igualdad
  5.  Inserción Social

Sigo echando en falta contenido. Va a ser necesario profundizar un poco más en el análisis. Empiezo a tener claro que es necesaria una reflexión sobre qué dimensiones o ámbitos vitales debemos indagar el personal de servicios sociales. Especialmente me interesa los de atención primaria, esa primera puerta de acceso.

Comparto este vídeo, son 15 minutos, pero si te interesa el trabajo con mayores no dejes de verlo. Una doctora destacando la correlación entre factores sociales y de salud, por lo tanto subrayando su importancia. Algo que ya sospechábamos y de que teníamos evidencia empírica:





SERVICIOS SOCIALES, ¿CHICOS Y CHICAS PARA TODO?

¿Qué debemos atender desde los servicios sociales de atención primaria? He tenido la oportunidad de leer la Resolución del Defensor del...